sábado, 30 de enero de 2010

El "efecto catalán"

Nos referimos con este título a lo ocurrido en las últimas elecciones sobre el estatuto catalán, el 18 de junio de 2006.
Es necesario analizar concienzudamente los resultados de estas elecciones, los datos en forma de gráfico se pueden ver pulsando este enlace.

Nos encontramos con una población con derecho a voto de 5.199.430 catalanes que debían ese día manifestar su aprobación o su desagrado con el nuevo estatuto.
A partir de este momento, empiezan las sorpresas. Se acercan por las urnas para ejercer su derecho a voto, tan solo un 49,4% del censo llamado a votar, es menos de la mitad del censo, este dato ya pone de manifiesto el hartazgo de los catalanes con la casta de políticos demagogos que les desgobiernan.

La juerga continua, con un 5,3% de votos en blanco, es decir, demócratas que decidieron decir alto y claro lo que piensa ese otro 50,5% largo de personas que ni siquiera se acercaron a votar y decidieron abstenerse, este 5,3% venia a decir que creen en la democracia, pero no en el sistema actual ni en el proyecto que se les presentaba.

Después, un 20,76% de los que fueron a votar, directamente rechazaron el proyecto de estatuto catalán.

Pero lo mejor de todo, es el porcentaje de votos afirmativos que aprueban el ya actual estatuto, un 73,9% de “los que fueron a votar”, es decir, de la población de Cataluña que es 5.199.430 catalanes, 1.881.765 dijeron que “si querían” ese estatuto.

Por lo tanto, en Cataluña está funcionando un “régimen político” instaurado y aprobado por 1.881.765 personas contra 3.317.665 catalanes, que o bien directamente no les gusta la idea, o simplemente les da tanto asco el sistema político y sus representantes, que deciden no acudir a refrendarlo.

Este efecto, se va a dar en las próximas elecciones en toda España, pero “corregido y aumentado”, da igual quien gane, pero quien lo haga, lo hará contra una gran mayoría de la población, y eso es vergonzoso además de dejar al sistema político y a sus componentes sin legitimidad moral y legal para perpetrar sus atrocidades ideológicas y sus latrocinios contra el pueblo.

Los políticos profesionales no quieren ver esta crisis, porque las soluciones a esta crisis pasan forzosamente por mandar a muchos inútiles a su casa, o a buscarse un trabajo de verdad.

El pueblo necesita mecanismos de expresión, elegir candidatos capaces con independencia de partidos o ideales, elegir personas que puedan realizar un proyecto real de mejoras, en lugar de eso, solo nos ofrecen enfrentamientos inútiles y demagogias lateralistas (derechas contra izquierdas, catalanes contra madrileños etc.) personalizadas en un líder de dudosa procedencia, y no es eso lo que queremos la mayoría real, porque no es eso lo que necesitamos.

Los políticos no quieren abordarlo, pero el problema, les va a abordar a ellos en las próximas elecciones, el descrédito de esta casta es ya muy grande, y la mayoría queremos cambiar esto, por eso, se van a encontrar con el mayor número de votos en blanco en la historia de una democracia. Después que no se echen a llorar.

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