lunes, 18 de enero de 2010

No te creas nada

En la España actual, con una carencia absoluta de decencia democrática y un exceso de clientelismo en lo más hondo de nuestras estructuras, no te puedes creer nada, nada de nadie, es muy fácil de entender.

Por ejemplo empecemos por la prensa, conocida ya desde tiempos de la Revolución Francesa como “el cuarto poder” (evidentemente por su gran influencia sobre la opinión publica), una prensa independiente y rigurosa es condición indispensable para que una democracia tenga un cierto grado de salud, y para que las ideas y las propuestas de todos los componentes sociales ideológicos o no, fluyan correctamente dando lugar a la pluralidad y la tolerancia.
Pero nos encontramos en España con una prensa (y medios en general) en su gran mayoría deficitaria y al borde de la quiebra, y llegamos a una situación, en la que si no fuese por la “publicidad estatal”, que cada día es mas, la mayoría de los medios tendrían que cerrar por ruina, de esta forma, el estado “tiene amamantados a los medios, y estos saben perfectamente que si se portan mal con el gobierno de turno, se les retira la teta publicitaria”.

Esto, que puede pasar desapercibido para el ciudadano aturdido por el día a día, es un secuestro soterrado de los canales de información, sobre todo, porque los tentáculos institucionales no se quedan solo agarrados a la publicidad gubernamental, muchas veces, un crédito de supervivencia solicitado a alguna de esas “cajas de ahorros” controladas por políticos (todas están controladas por los partidos políticos) puede concederse o no, en función de ciertos favores que los medios solicitantes puedan hacerle al grupo político controlador.
Es simplemente espeluznante, pero quiero hacer una reflexión, si estos medios fueran imparciales, y honrados a la hora de informar, estoy seguro de que no necesitarían de los favores económicos de nadie, porque la gente los utilizaría masivamente para informarse, está demostrado.

Continuemos ahora con los partidos políticos, esos entes antropófagos, donde se ejerce el despotismo mas atroz en cualquiera de sus escalas de mando o de servilismo, empezando por la elección de candidatos (absolutamente “digital”), y terminando por el trato al afiliado, el cual solo tiene un derecho, “abonar las cuotas”. Para este viaje no nos hacían falta alforjas.
Es decir, que desde un partido que funciona internamente como una dictadura llena de cuchillos que se clavan en la espalda del que no tiene protección suficiente, ¿se pretende crear una sociedad democrática gobernada por esos partidos?. Rápidamente uno se da cuenta de que esto es muy raro, y si miramos los resultados, se nos despejan ya todas las dudas.

Desde el comienzo de nuestra “democracia”, el sistema político solo ha trabajado en la creación de “mas sistema político”, es decir, se realimenta para engordar y devorar cada vez mas recursos, de forma que su prioridad mas importante es su propia supervivencia, o ¿es que ha visto usted alguna vez a algún político ir al paro?, pues esto señores, no puede ser.

Los partidos políticos saben que son para usted “habas contadas”, así que no tienen ningún problema en comportarse ya de forma descarada y hacer lo que les de la gana, saben que les votarás, a uno o a otro, y que sea como fuere ellos seguirán conectados al surtidor de nuestro dinero. Esto es indecente y hay que cortarlo.
Los ciudadanos estamos en la obligación por pura supervivencia de nuestra especie, de cerrarles el grifo, y cuando lleguen todos estos políticos cantamañanas a darnos “permiso para votarles”, nosotros como ciudadanos demócratas y pacíficos, debemos votar en blanco, así cuando abran las urnas y hagan el recuento, se encontrarán con tan pocos votos (los de su casta), que no tendrán legitimidad para seguir tomándonos el pelo, reclamemos la Democracia Directa, para decirles a los políticos exactamente lo que queremos que hagan, de lo contrario, ellos seguirán haciendo lo que quieren hacer, enriquecerse, enriquecer al partido, y enriquecer a sus amigos, y todo a costa de empobrecer a un contribuyente que no sabe gestionar inteligentemente su única arma, su voto.
No te creas nada, recapacita, investiga, y después vota en blanco.

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