sábado, 7 de mayo de 2011

Mi voto

Mi voto es el voto de un demócrata, es decir, el voto de una persona que cree en la democracia, en definitiva, en el derecho de la mayoría a elegir su destino.


Hasta hace bien poco, con los impresentables políticos que tenemos en España, yo pensaba votar en blanco, por supuesto, porque entregarle el voto a cualquiera de estos mascachapas, es en el mejor de los casos una irresponsabilidad, ¿o hace falta que les recuerde para que utilizan el voto cuando lo trincan?, de esta forma, con mi voto, confirmo el sistema democrático (voy a votar), pero no doy carta de naturaleza a ningún político indigno trepado en el poder con malas artes.


Esta semana ha ocurrido algo que ha cambiado por completo mi apreciación de la “Democracia española”, bueno, tanto es así, que ha quedado corroborado que la Democracia española es algo tan mitológico como -el ratoncito Pérez-, y de golpe y porrazo, como ocurren estas cosas, nos hemos dado con la partitocracia en las narices.


Para un demócrata como yo, participar en una partitocracia, es un mal negocio, ya que los demócratas corren graves peligros en un régimen donde mandan solo los políticos, donde los políticos hacen y deshacen a su conveniencia, y donde los políticos con tal de sacarnos el dinero no dudan en esquilmarte como sea.


Los políticos de la partitocracia española, nos llaman a votar, para que confirmemos con nuestros votos sus aberraciones, y su comportamiento despótico y antisocial.

Un demócrata no puede acudir a esa llamada, una “Democracia” donde te dan a elegir entre terroristas y colaboradores con banda armada, pasando por todo un ejército de choricillos de guante blanco no merece ningún esfuerzo por parte de los electores.

Por ese motivo no votaré mas en España hasta que no se garanticen los derechos de los votantes, hasta que la libertad de elección no esté garantizada, y por supuesto, la justicia tenga la independencia suficiente para meter en la cárcel a los terroristas, a los colaboradores con banda armada, y a los chorizos.

Cuando esto ocurra, y podamos elegir candidatos para luego entre todos elegir al mas votado, será cuando tengamos una democracia -mejor o peor-, pero digna de mi voto.

Soy plenamente consciente de que la abstención no me va a librar de los estragos que la partitocracia va a hacer con mi salud y mi dinero, pero al menos, cuando esté al borde de la inanición, mi ultimo pensamiento será de orgullo, y podré decirles a todos estos impresentables, -que me han arruinado, pero ha sido sin mi consentimiento-, “me habéis quitado todo, pero nunca tendréis mi voto, que os jodan”.

4 comentarios:

pululante dijo...

Me parece impecable todo el razonamiento, pero:

1) La realidad sobre el voto en blanco es que perjudica a los partidos pequeños. Cosas de la ley electoral:
http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Voto_en_blanco

2) La abstención directamente se la pasan por el forro de sus caprichos.

¿Qué hacer? Quizá apoyar otro partido. Al final lo que más les jode a los que están en la poltrona es que entre otro a comerles parte del pastel (aunque este otro al final resulte igual de chorizo).

Otra opción es votar al partido Ciudadanos en Blanco que propone que los votos en blanco cuenten como escaños vacíos.
http://www.ciudadanosenblanco.com/

Saludos.

Fígaro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
pululante dijo...

Como decía antes me parece perfectamente razonable lo que argumentas.

Personalmente, dado que la abstención se la pasan por el forro, prefiero al menos joder a los que hay aunque sea a costa de meter más "morralla".

Saludos.

Señor Ogro. dijo...

Respetando tu derecho a no votar, unos comentarios:

- El no votar solo castiga a los políticos en cuanto a estos sean decentes.

- Pretenden castigar a nuestros politicos con no ir a votar, es como pretender castigar a los ladrones dejando todas las puertas abiertas.

- Las urnas nunca estarán vacías en cuanto a que los políticos siempre tienen clientela. Si fuera a votar un 20% de la gente, los políticos saldrían con cara compungida, y luego seguirían entre risotadas a lo suyo.

- Solo hay una cosa que tema el político: el que le echen del poder.